︎Exhibition

Fabiola Carranza, Un marido mexicano

July 7, 2018 - July 24, 2018



English


Taking Bertolt Brecht's The Jewish Wife as a point of departure, the artist has written the script for her play ‘A Mexican Husband’, starring Mauricio Muñoz and Andrew Roberts, the directors of Deslave.

Throughout the show, the actors activate the exhibition space staged as a room, where personal drama, artistic ego and emotional absence will be themes crossed by a story of love and migration.


Extract of ‘A Mexican Husband’, a screenplay written by Fabiola Carranza:


Los Angeles, California, 2018.

Evening. A man is laying down, tucked in bed. Legs crossed. He peruses the multiple open tabs of his phone. His thumb scrolling through the latest headlines. He brings both his legs up near his chest, where his second hand holds a hot lemon drink. Then brings them back down again. He is anxious. Tired.

He coughs. A piano is heard in the background.

HUSBAND: Jeez!

The piano tune carries on, accompanied by the pro- gressively more emphasized sound of the husband’s thumb on the screen and by the sound of the wife’s fi ngers, she is tapping distinctively on each of the individual buttons of her keyboard.

HUSBAND: Should I post this picture?

He shows the phone to his wife. The photograph reveals an image of a hand holding the photocop- ied title page of an essay, Leon Trotsky’s, “The Communist Policy Towards Art.” The conversation is interrupted by a Spotify commercial for ziprecruiter playing on her computers’ speaker:

“...in just one day. Hiring just got smarter!”

As this is heard, they both stare at the image on his phone. Then more piano tunes.

—or this one?   

After inspecting the second image he holds it out to her and then lays down the phone. He coughs again. The wife places her laptop on the night table. Turns off her night light and goes to sleep on her side, facing the wall and the lamp, not her husband.

The Husband (still sitting up) picks up his phone once again, unlocks it. He stands to exit their bedroom, pauses, scrolls through the phone in search of a number, heads outside. Once in the hallway, he places a call.

HUSBAND: Horacio Camionero speaking. Is that you Doc? Goodnite. —Just wanted to call to say, you’ll have to look for a new teacher for the cook club. Yes, I am going away. —No, not for long... no, less than a month, Aaah maybe two weeks. I’m taking the train down to San Diego, and then the trolley down to the border. I might try to hitch a ride down too, instead... not sure yet —Yes, they say it’s pretty great there this time of year. —I have an old chum there. An acquaintance really, well a few old friends actually. —How will you ever be able to cook now, beats me!, I taught you all I know: How to make my mother’s pozole, her straw- berry tamales and and her moles.— Though you know doc, we haven’t met for a few weeks now, isn’t it so? Certainly, I get it. No worries. Olivia had a bad cold too. When it gets so dry and hot, it’s impossible to be anywhere without a/c. But yeah, no you can’t just leave it on all the time either. It’s so hard with all the allergies and viruses going around, these Santa Ana winds shake us to pieces! Those poor folks downtown sleeping outside, I know, Hepatitis hit the city pretty hard this year. You all do so much. —Oh doctor, I know, but these folks are like me, they —I know you know, doc.—No, the trip didn’t come suddenly at all. I just kept pushing it back, ya’ know? That’s all! can’t avoid— you wouldn’t mind calling in to check in on her from time to time, would you?—Amazing doc, thanks. That’d be good too. —I will. Thank you.—Yes, you too... Goodbye to you.

He hangs up and calls another number.

Español


Tomando como punto de parte ‘La Esposa Judía’ de Bertolt Brecht, la artista ha escrito el guión para su obra de teatro ‘Un Marido Mexicano’, protagonizada por Mauricio Muñoz y Andrew Roberts, los directores de Deslave.

A lo largo de la muestra los actores activarán el espacio de exhibición escenificado como una habitación, en donde el drama personal, el ego artístico y la ausencia emocional serán los temas atravesados por una historia de amor y migración.


Extracto de ‘Un Marido Mexicano, obra escrita por Fabiola Carranza:


Los Ángeles, California, 2018.

Es de noche. Un hombre se encuentra recostado sobre una cama, de piernas cruzadas mira las múltiples pestañas que tiene abiertas en el celular. Su pulgar recorre los titulares más recientes. De vez en cuando se lleva ambas piernas al pecho, donde su otra mano sostiene un té caliente. Anda ansioso.

Tose. Al fondo de la habitación se escucha un piano.

EL MARIDO: ¡Híjo de tu...!

La composición en piano continua acompañada del progresivamente más enfatizado sonido del pulgar del esposo moviéndose sobre la pantalla del celular y los dedos de la esposa sobre el teclado de su laptop.

EL MARIDO: (hacia ella) Crees que debería de subir esta (foto)?

Y le muestra su celular. La foto revela la imagen de una mano sosteniendo varias fotocopias, entre ellas la portada de una redacción de León Trotski, “Rev- olución Comunista y el Arte del Proletariado”. La conversación se ve interrumpida por un anuncio de Zip Recruiter en Spotify que proviene de los pequeños parlantes del ordenador (el anuncio està en inglés)

...in just one day. Hiring just got smarter!

Mientras se escucha esto ambos miran la imagen en el celular.

—¿O esta?

Despuès de inspeccionar la segunda imagèn con ella, el marido extiende el celular a la mujer, llevándoselo cerca de la cara, una o dos veces antes de depositar el telèfono, fi nalmente ,sobre la cama. Tose nueva- mente, esta cansado. La esposa pone su laptop sobre la mesa de noche, apaga la luz y se recuesta alistán- dose a dormir sobre su costado. Viendo a la pared, no a su marido.

Él mientras tanto, aún despierto, agarra nuevamente su celular y lo desbloquea. Se levanta y sale de la habitaciòn, toma una breve pausa junto a la puerta para buscar un número de teléfono y sale. Busca su valija. Ya estando en el pasillo, hace una llamada mientras con la otra mano, mueve la ropa de un lado a otro y se sienta sobre la valija. Le contestan del otro lado de la linea.

EL MARIDO: —Horacio Camionero acà, ¿Eres tu Doc? ¿Que hubo, como andas?. Solo llamaba para decirte que te vas a tener que buscar a otra persona que pueda darles las clases de cocina. Sí, sí me voy. —No. No por mucho tiempo... por menos de un mes, de hecho... ¡quizá dos! Planeo irme en tren desde Elay y después tomar el trolley de San Diego a San Isidro. A lo mejor busco raite a San Diego en vez del bus o el tren, todavía no tengo esa parte del trayecto bien clara. —Ya está. Me han dicho que es bien bonito por allí en esta época. —Tengo un compa de la infancia que vive allá. Bueno... es un conocido más que un compa, más bien, son viejos conocidos. —¡Cómo te la vas a aventar para cocinar sin mi, si que no sé! Pero ya te enseñe todo lo que se: el pozole de mi vieja, sus tamales de fresa y sus moles. —Aunque sabes que Doc, hace un chingo que no nos vemos, si no me llamas para que te de clases ni me invitas. ¿O no? Sí, no hay pedo,, no te preocupes. Olivia también ha estado con gripa. Cuando se pone el clima así de caliente y seco, es imposible estar sin aire acondicionado en L.A. Pero sí, obviamente no se puede dejar prendido el aire todo el tiempo tampoco, esta cabron con todas las alergias y los viruses que hay ahorita. ¡Estos vientos santaneros nos están abatiendo el alma! Ni me puedo imaginar a los pobres viviendo en las calles con esta epidemia de hepatitis que hay en toda la ciudad. Yo sé, ustedes ya hacen mucho...Si wey, yo sé. ¡Ni me digas! Pero esas gentes... ¡Son como yo! Yo sé que tu sabes. No. El viaje no es de la nada, es solo que sigo posponiéndolo y posponiéndolo. ¿Sábes? Eso es todo, es inevitable que me vaya ahora. ¿No te importaría llamarle a la Olivia de vez en cuando verdad? Chingon, gracias Doc. Eso también vendría bien. —Lo harè. Gracias. Sí, tú también, claro. —¡bye!

Cuelga el receptor y marca otro número.